México, a 21 de Diciembre de 2022.
Escrito por: Ángel M. Barajas.

¡Más que una peli, un documental! Es super interesante el documental “Stutz” (la cual puedes ver a través de la plataforma digital Netflix y puedes dar CLIC AQUÍ). Y en esta ocasión te cuento una parte que me ha llamado la atención:

Resulta que Stutz es un psicoterapeuta poco convencional. Genera un vínculo con su paciente (o usuario, si le quieres llamar así) y lo mejor de todo es ¡Qué lo sabe!

Pongámonos serios: En este documental, podrás comprender tanto el lado del psicoterapeuta como el del paciente. Por una parte, trabajar como psicoterapeuta no quiere decir que tienes el mundo dominado y cuentas con toda la experiencia del mundo, generando una jerarquía donde se sabe todo… ¡NO! Y esto queda en claro en el documental, donde Stutz, a pesar de ser el terapeuta, expresa las dolencias que vivió y vive en el aquí y ahora. Por la otra, del lado del paciente, se observa que la barrera se rompe (aquella barrera que muchas veces los terapeutas suelen interponer con sus clientes y esto genera experiencias no tan positivas).

En un momento del intro, Stutz habla sobre su experiencia con pacientes durante su estancia con su profesor, y cómo los pacientes entraban como salían: Mal. Pero él quería que, al menos, por un momento, supieran que existe una “posibilidad” de cambio (contemplando la palabra “Posibilidad” en todo su esplendor, no como poperamente se utiliza)… ¡Y esto me pareció genial!

Si te dedicas a la psicoterapia, probablemente podrás comprender que desde nuestros profesores (algunos, no todos) suelen explicar el por qué mostrarse como una persona externa a la situación que expresa la persona, externa al ser observador y creyendo que toda acción lo hace desde un punto de partida donde no interviene directamente con el sistema. Sin embargo, Stutz habla sobre esta situación y decide cambiar el paradigma (cosa que en un momento te lo argumento con la Cibernética de Segundo Orden), convirtiéndose en un agente que está interactuando con el paciente y rompe las barreras.

Para esto, es importante comprender la Cibernética de Primer Orden, la cual contempla al observador como “fuera del sistema” que se está atendiendo (lo estoy parafraseando, obviamente, de lo contrario puedo recomendarte leer a Foerster -1982- y a páginas de la FES Iztacala -UNAM- que también han compartido sus conocimientos) y observando la “realidad” que el paciente ha construido.

Sin embargo, la Cibernética de Segundo Orden establece que el observador (es decir, el terapeuta) está dentro (o conectado) con el sistema observado, lo cual conduce a la construcción de la realidad observada: sus teorías, prejuicios, entran en sus descripciones y explicaciones.

¿Qué quiere decir esto? Sin más rodeos, que el terapeuta entra al ruedo de la realidad del paciente. Que toda acción, comunicación, intervención, pensamiento o prejuicio que el terapeuta tenga, entrará a ser parte de la realidad observada por el sistema. El terapeuta está dentro, no es un ente a parte, no es una persona mística que está fuera del sistema: Ya está adentro. Y esto es lo impresionante que comparto con la percepción que tiene Stutz y logra hacer la diferencia.

Por ejemplo, veamos la diferencia entre ambos tipos de orden de la Cibernética y, al final, cómo se relaciona con lo expresado por Stutz:

  1. 1. La Cibernética de Primer Orden establece que “Un profesional trabaja (o trata) con la -cosa- (sea ésta cualquier conflicto o problema que expresa el paciente)”.
  2. 2. La Cibernética de Segundo Orden establece que “Un profesional trabaja con la comprensión que la persona tiene de la -cosa-“.
  3. Anderson, H. (1999). Conversación, lenguaje y posibilidades: Un enfoque posmoderno en la terapia. Argentina: Amo rrortu. Como se cita en la Tesis de Reyes y Tapia, 2008, p. 28.

¿Muy diferente, no? ¿Y cómo establece Stutz esta situación? Stutz sabe que está creando el vínculo con su paciente, sabe que no va a tratar con el “problema” del paciente, sabe que la solución es trabajar con la comprensión que la persona tiene del “problema”. Y esto se refleja bien en el documental cuando empieza a explicar algunas herramientas que utiliza en sus sesiones.

¡Claro! Este documental no quiere decir que viéndolo tendrás las herramientas del mundo entero y te van a funcionar. No. Quiere decir, tanto este post como el documental, que tu Salud Mental es importante. Que si deseas acudir a psicoterapia, es totalmente válido y que puedes hacerlo para aprender más herramientas de acuerdo a la situación que estás viviendo.

Stutz es un documental que me ha sorprendido, porque no solo se visualiza lo que vive el paciente, sino que desmitifica algo que tanto se piensa: El psicoterapeuta tiene todo resuelto en su vida, es una persona sabia y da consejos. No. Créanos: Si fuésemos así, probablemente seríamos seres celestiales, pero somos humanos, como tú. En el documental, podrás ver el padecimiento que lamentablemente posee Stutz, y no lo oculta. En psicoterapeutas, psicólog@s, personal de la Salud Mental, vivimos con padecimientos o problemas también. Y no está mal. Simplemente así es la vida, y con ello aprendemos a afrontar cada situación, a aceptarla y a mejorar de acuerdo a nuestros contextos y posibilidades.

Creo que este documental está super bien tanto para personas que deseen disfrutar de (o que estén en) psicoterapia, desmitificando muchas cosas y comprendiendo también un lado que muchas veces parece tener muchas barreras. También para quienes se dediquen a este hermoso trabajo, de alguna u otra forma obtendrás un aprendizaje, tanto de habilidades como de herramientas, sabiéndose que un cambio, por más pequeño que sea, que genere el paciente, será una diferencia radical en su vida.

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