¿Qué es el Construccionismo Social?

Como De Shazer y Berg describen, existen cuatro concepciones del lenguaje (1992, como se cita en Friedman, 1993):
1. Sentido Común: El sentido común se basa en una concepción ingenua del lenguaje, que lo considera transparente y verdadero. Se considera que los autores o hablantes son capaces de percibir las verdades de la realidad y expresar esta experiencia por medio del lenguaje, permitiéndole de ese modo al lector y oyente saber exactamente a qué se refieren.
2. El Pensamiento Occidental Tradicional: Relacionado con la perspectiva del Sentido Común, considera que, de un modo u otro, el lenguaje representa la realidad. Este punto de vista se basa en la idea de que existe una realidad externa para ser representada. Por lo tanto, el estudio del lenguaje puede consistir en determinar en qué medida este re-presenta esa realidad.
Esta creencia conduce a la idea de que para desarrollar una ciencia del significado es necesario escrutar lo que hay detrás y debajo de las palabras, enfoque conocido como estructuralismo (Chomsky, 1968; 1980; Saussure, 1922 como se cita en Friedman, 1993).
3. El Pensamiento Oriental (budistas): Los Budistas dirían que el lenguaje bloquea nuestro acceso a la realidad (Coward, 1990, como se cita en Friedman, 1993). La práctica de la meditación es el medio para desactivar el lenguaje y conectarse a la realidad.
4. Posestructuralismo: La premisa fundamental es, simplemente, el “lenguaje es la realidad” (De Shazer, 1991; De Shazer y Berg, 1992; Harland, 1987, como se cita en Friedman, 1993). Esta idea de que nuestro mundo es el lenguaje remite a una perspectiva vinculada con lo que se llama constructivismo.
El constructivismo sugiere que debemos observar el modo como hemos ordenado el mundo en el lenguaje y el modo como el lenguaje (que nos procede) ha ordenado nuestro mundo. Esta perspectiva ha llevado a creer que para estudiar cualquier tema es necesario estudiar el lenguaje.
Construccionismo Social.
Es una revolución del pensamiento y de la práctica, a la cual se le designan diferentes nombres: posmodernismo, posfundamentalismo, post-empirismo, posestructuralismo, postilustración, por citar solo algunos (Genger, 2005).
El construccionismo social, como se cita en Genger, (2005): “No constituye una teoría singular y unificada, sino que cabe considerarlo más bien como un diálogo que se desarrolla entre quienes participan y tienen ideas, valores y puntos de vista considerablemente variados.”.
Se considera que la más fértil de las ideas que han surgido de los diálogos construccionistas es aquella según la cual nuestra concepción del conocimiento del mundo y del yo tienen su origen en las relaciones humanas (Gergen, 2005).
Es interesante que Gergen (2005) exponga la premisa “el saber, la razón, la emoción y la moralidad no residen en la mente del individuo, sino en las relaciones”. El construccionismo social cumple, de entrada, una gran función liberadora. Despoja de su poder retórico a todos aquellos que proclaman una verdad, a todos los grupos que proclaman una sabiduría y una ética universales, útiles para todos. Para la mayoría de los construccionistas, todas las voces hacen su provechosa aportación a los importantes diálogos acerca de nuestro futuro. El hecho de considerar las afirmaciones sobre el saber como construcciones sociales no quiere decir que sean falsas o insignificantes, es reconocer, al contrario, que cada tradición, por limitada que sea, nos ofrece alternativas para vivir en común (Gergen, 2005).
El construccionismo nos invita a adoptar una actitud de curiosidad infinita, a mantenernos constantemente abiertos a lo que cada tradición aporta de riqueza y combinaciones impensadas. Y como Gergen (2005) explica: “Si admitimos que las realidades de hoy dependen de los acuerdos que alcancemos hoy, ante nosotros se abren enormes posibilidades. No estamos destinados a repetir el pasado; la innovación a través de la colaboración abre perspectivas nuevas”.
El Lenguaje juega un poderoso papel para llegar al saber, y éste, tiene un origen social.
Las descripciones que hacemos del mundo y las explicaciones que damos cobran forma en el lenguaje o a través de lo que (Wittgenstein) denomina los “juegos gramaticales” (Gergen, 2006).
Si logramos modificar la manera de utilizarlo (el lenguaje), si llegamos a desarrollar nuevas maneras de hablar o de desplazar el contexto de su utilización, sembramos las semillas del cambio humano. Al mismo tiempo conseguimos comprender mejor cuáles son los motivos profundos de la resistencia (Gergen, 2006).
Al construccionismo social no le interesa si una proposición es verdadera; le interesa saber qué será de nuestra vida si la tomamos en serio. Las verdades variarán según las tradiciones.
El construccionista propone que todo cuanto consideramos como real, verdadero, bueno, válido y deseable surge de un proceso de coordinación. Con la distinción que hacemos entre el “yo” y el “tú” sucede lo mismo. El vocabulario de la mente individual y la creencia en una autonomía fundamental no se imponen porque “las cosas son como son”, la concepción del ser humano varía de manera notoria según las culturas y las épocas históricas (Gergen, 2006).
Bibliografía:
- Friedman, S. (1993). El Nuevo Lenguaje del Cambio. Barcelona, España: Editorial Gedisa, S.A.
- Gergen, K. (2006). Construir la Realidad. El futuro de la psicoterapia. Editorial Paidós.
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